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La 'Andadera', el Tío Melitón y El Médico
El trío que se cita en el titular de esta ruta sólo tiene una cosa en común; Covaleda. Es casi seguro que la mayor parte de ustedes de los espectaculares parajes que alberga este municipio entre sus frondosos pinares, pero no todo el mundo ha llegado a la Piedra Andadera, a la Cueva del Tío Melitón o la Cascada de la Mina del Médico. Entre otras cosas porque no son fáciles de encontrar, y eso que ahora hay señalización, y además requieren de un pequeño esfuerzo de zapatilla y cantimplora. Poco, no se asusten. La prueba es que la propuesta de la ruta de hoy contempla sesiones de mañana y tarde y dará tiempo a comer en el pueblo. El paseo tiene de todo, historia, leyenda, mitos y por supuesto paisajes como los que sólo ofrece la Sierra de Urbión.
Empecemos por el principio. La propuesta pasa por dedicar tres horitas por la mañana para llegar a la Piedra Andadera visitando previamente, pilla de camino, la Cueva del tío Melitón. La más famosa de las tres en las que, al parecer se ocultaba.
Muerte a mano airada
Ese es el título de un libro que cuenta la historia novelada de Melitón Llorente Rioja, un covaledense que, según relata su paisano Pedro Sanz Lallana, era un tipo desalmado que atemorizó la comarca durante varios años, asesinó a Ciprinao, también llamado El Lerín porque le humilló en la taberna y murió a manos del Simón, a su vez vejado en público por nuestro siniestro personaje. El Tío Melitón se ocultaba en el pinar, en una cueva a la que les vamos a acompañar. Es recomendable leerse la historia. “Muerte a Mano airada” es un librito ameno de ágil lectura gracias a las buenas artes literarias de su autor.
Para llegar a la pequeña oquedad, que no es mucho más que eso, han de salir de Covaleda hacia el sur por el camino que lleva a la ermita de San Cristóbal. Pocos metros más allá cruzamos el Duero y giramos a la derecha. Podemos aprovisionarnos de agua en la Fuente de la Cagalera que, al contrario de lo que podría pensarse, no debe su nombre a que sus aguas causen tan molesto efecto en el aparato digestivo sino todo lo contrario. Un centenar de metros más arriba de los citados caños giramos a la izquierda y no dejaremos ese camino hasta encontrar un pequeño refugio a la derecha de la pista forestal por la que discurrimos. Allí mismo hay un cartel que indica que a mil cien metros se ocultaba el villano Melitón. Está marcado como un Pequeño Recorrido, PR. Marcas blancas y amarillas en árboles y rocas nos guían hasta una cuerda rocosa a cuyo pié está la cueva. Conviene echarle imaginación y revivir la historia que llevamos en la novelita, por cierto recién reeditada, de Sanz Lallana.
500 toneladas con una mano
Como lo oyen, cuando alcancen la Piedra Andadera moverán ese peso con una sola mano.
Deberemos seguir la misma senda por la que hemos llegado a la Cueva del Tío Melitón. En unos cuatrocientos metros el pequeño recorrido enlaza con las marcas rojas y blancas del GR 86. Caminamos dirección Salduero y tras un repecho de unos doscientos metros nos asomamos a unos riscos desde los que se ve un paisaje verde con el Pantano y el Pico Frentes al fondo, y allí mismo el enorme pedrusco que con un sutil apoyo en una de sus aristas inferiores permite que con poco esfuerzo se balancee su tremendo tonelaje. Suban con cuidado a la roca y dejen que alguien abajo la meza, es una curiosa sensación. No falta quien atribuye significados mágicos al lugar y a la piedra. Yo me quedo simplemente con el capricho de la naturaleza y con el impresionante paisaje que se divisa a sus pies.
Para comer hay dos opciones. O vuelven a Covaleda, o bajan a Salduero por la misma senda por la que han llegado. Eso sí, un voluntario deberá volver a recoger el coche en el refugio y reunirse con los demás. Aún nos queda la tarde.
Una cascada sorprendente
Para bajar la comida y rematar el día les propongo conocer La Cascada de la Mina del Médico. Nada más salir de Covaleda en dirección Burgos tomamos la pista asfaltada que anuncia el camino a los Picos de Urbión. En un cuarto de hora habremos llegado al refugio de Bocalprado. Pinos inmensos, praderas idílicas, fuente y hasta mesas para merendar a gusto. Y un caminito a la derecha del que sigue hasta el nacimiento del Duero que indica la mina del médico. Pero la mina no nos interesa, cerca está este salto de agua. Un kilómetro, aproximadamente, que hay trazar con cuidado, para no averiar el coche y una marca, un mojón de piedras amontonadas en el lado derecho que señala el inicio de una senda. Desciende primero suave y luego muy pendiente hasta el espectacular paraje. Entre rocas inmensas, pinos y hayas fluye el arroyo que se despeña a una poza poco profunda. Si les tienta darse un baño cuenten con que el agua está más para beberla que para sumergirse en ella. Ustedes verán.
Naturalmente si van provistos de viandas, nada mejor que rematar el día en Bocalprado. Que disfruten.
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Thursday, March 04, 2010
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